A su alrededor, y gracias a su calor, han vivido miles de generaciones. El hombre ha sabido usar la energía del fuego en su provecho, para extraer la energía de los materiales que le proporcionaba la naturaleza o poder moldearlos a su gusto. Si bien la mano es la herramienta principal del hombre, también el fuego tiene parte en la responsabilidad de la construcción de la actual cultura.
Una de las consideraciones históricas más importantes, es la influencia del científico Lavoisier, padre de la química, al descubrir la intervención de los gases aéreos, como el oxígeno, en las combustiones, sustituyendo la teoría del "flogisto". Dicha teoría trataba de explicar la combustión suponiendo que un cuerpo ardía por el hecho de contener un principio inflamable, denominado flogisto, (descendiente directo del "azufre" de los alquimistas y más remoto que el antiguo elemento "fuego" era una sustancia imponderable, misteriosa, que formaba parte de los cuerpos combustibles). Cuanto más flogisto tuviese un cuerpo, mejor combustible era. Los procesos de combustión suponían la pérdida del mismo en el aire. Lo que quedaba tras la combustión no tenía flogisto y, por tanto, no podía seguir ardiendo. El aire era indispensable para la combustión, pero con carácter de mero auxiliar mecánico.
Desde luego, se trataba de una teoría subjetiva que se completó científicamente por Lavoisier al explicar que los cuerpos ardían en presencia de oxígeno, intervención del mismo u otro comburente, cuando aparecía una fuente de calor que activase la reacción.
Por adoración del fuego se entiende la acción de rendirle culto a este elemento, considerándolo sagrado en sí mismo o bien, representante de alguna divinidad. La veneración al fuego fue el rasgo característico de casi todos los pueblos de la Antigüedad junto con el culto al Sol, de quien no puede fácilmente disociarse, ya que los dioses solares a veces también lo eran del fuego. En la mayoría de las culturas se registran rituales, leyendas, pinturas, toda clase de escritos y representaciones artísticas para su detección.
La simbología del fuego, en cambio, describe los diversos significados e interpretaciones atribuidos en las religiones, en las diversas culturas y en los rituales. En el esoterismo, en la alquimia y en la astrología se le es concedida una gran importancia.
Motivos de adoración
Según diversos especialistas, desde siempre la religión primitiva tuvo un origen biológico, un desarrollo evolucionario natural, aparte de las asociaciones morales y de toda influencia espiritual.
En la evolución de la especie humana, la adoración en sus manifestaciones primitivas apareció mucho antes de que la mente del hombre fuera capaz de formular los conceptos más complejos de la vida en general, que merecen llevar el nombre de religión o creencia. La religión primitiva era totalmente intelectual en su naturaleza y se basaba enteramente en circunstancias de asociación. Los objetos de la adoración eran siempre sugestivos, consistían en las cosas de la naturaleza que les eran cercanas, que tenían gran influencia en la experiencia común de los primitivos humanos de mente simple o que llamasen más su atención.
En el caso del fuego, es fácil suponer los motivos de su adoración. Básicamente, se le rendía culto por la fascinación que éste provocaba y por su origen desconocido, lo que impactó a casi todos los pueblos primitivos.[2] Se piensa que el culto al fuego surgió en la prehistoria, más exactamente en el paleolítico medio (150.000 a.C. - 40.000 a.C), con la aparición del Homo Neardenthalensis.
Se presume además que, en los períodos de prolongadas lluvias, donde todo el fuego de la aldea se encuentre extinto, se hubiese carecido de dicho elemento durante meses y tal vez hasta años. En tal caso, es seguro que la persona que haya logrado devolverlo a la aldea sería considerada como un héroe. A partir de ese punto, se interpreta que el fuego fue sinónimo de salvación, preotección y alimento, es esa la causa del elaborado culto que se le rindió más tarde.
El fuego como purificador, tiene un papel bastante relevante en religiones, actos de fe etc...
El fego sintetiza, comprime, destruye y devuelve a la tierra la materia, es cimo el principio y el final del ciclo de la vida.

De hecho, en la religón católica, las almas errantes o pecadoras son castigadas en el infierno, donde llamas de fuego te castigaran para siempre... y ¿por qué no azotes? bueno, está claro que el que actua con maldad esta "sucio" interiormente , así pues, recalcamos el significdo purificante del fuego.













